Justamente, hoy hace un año que comencé mi andadura por la blogosfera. Un año de la primera entrada en este blog. Un año en el que recibí más de lo que dí, aprendí más de lo que enseñé y gane más de lo que perdí.
He recibido cariño y amistad de personas desconocidas, dispuestas a alentar en todo momento, un cálido aliento capaz de templar las inquietudes más frias.
He aprendido nuevas técnicas, a dar sin esperar recibir, a compartir ilusión a valorar lo que tengo y a hacerme valorar.
He enseñado lo poco que sé, aunque en mi afán de enseñar lo aprendido, haya molestado a las que han visto en estas enseñanzas una forma de ganar dinero, aun sabiendo que estas enseñanzas son inalcanzables para un grupo de nosotras, que por razones políticas, económicas o sociales, no pueden acceder a ellas.
Y gané, vaya si gané, he ganado respeto a mis trabajos, un respeto que llega incluso a cruzar fronteras.
Solo espero que esto haya sido el principio de mi enriquecimiento personal, porque gracias a todas y cada una de vosotras, que me habéis seguido, estoy dispuesta a continuar, aprendiendo, enseñando, valorando, hasta que mis inquietudes y labores dejen de interesar.
Gracias por estar al otro lado de mi mensaje.